¿Que dirías de un niño que se niega a dar un solo paso para evitar volver a caerse? Que no tiene por qué avergonzarse de caminar aun con paso inseguro porque a todos nos pasó cuando eramos pequeños y no por ello nuestro padre no nos amó.

Quién no recuerda como nuestras caídas nos han atraído una lluvia de besos maternos y de caricias paternas? Lo mismo hace el Padre dulcisímo que está en los cielos. Se inclina hacia su creatura que está en el suelo y le dice: "No llores, Yo te levanto. ¡Estate más atento la próxima vez! Ven a mis brazos, en ellos se te pasarán todos los males para seguir luego tu camino fortalecido, curado, feliz.

MV 125.4