El objetivo de este blog es compartir valiosas ideas, conceptos y enseñanzas para la vida que provienen del catolicismo o que son compatibles con él.

Decimos compatibles porque -aunque es un blog católico- queremos someternos "alegremente a la verdad, cualquiera que sea la época o dirección de donde venga" como afirmó Etienne Gilson- (1) en su discurso en Harvard.   Y es que en verdad muchas ideas y doctrinas valiosas son compatibles con el catolicismo. La misma encíclica Fides et Ratio de Juan Pablo II lo expresa así:

"Tanto en Oriente como en Occidente es posible distinguir un camino que, a lo largo de los siglos, ha llevado a la humanidad a encontrarse progresivamente con la verdad y a confrontarse con ella".  - Fides et Ratio.

La distinción  o la apreciación de "ese camino" del que habla Fides et Ratio es en nuestra opinión tan evidente, que los pensadores cristianos de los primeros siglos no tardaron en reconocer y poder "sacar a la luz plenamente lo que todavía permanecía implícito y propedéutico en el pensamiento de los grandes filósofos antiguos" (2).  No es difícil ver que en muchas enseñanzas Socráticas, Platónicas y Aristotélicas puede entreverse "luces" y matices que armonizan con el judeo-cristianismo.

Como menciona Fides et Ratio, esto no solo se limita a Occidente, también en Oriente se han desarrollado -antes o después de Cristo- doctrinas compatibles con el cristianismo.  John C.H. Wu, reconocido experto en derecho internacional y diplomático chino convertido al catolicismo expresaba: "Si Agustín de Hipona y Tomás de Aquino pudieron hacer copioso uso de los griegos para penetrar el Corazón de Cristo, yo también estoy en la libertad de ver a Cristo a través de Confucio, La Tzu, y otros sabios Chinos" (3). De una opinión y experiencia similar fue el escritor y monje trapense Thomas Merton. Pero no se trata de una dilución de las verdades de la fe cristiana hacia otras religiones o formas de pensamiento filosófico, mucho menos es una ingenua invitación al relativismo. Se trata simplemente de apreciar -como invita la Iglesia Católica-, a realmente ver todo lo bueno y verdadero que hay en otras personas y culturas, "como un don de Aquel que ilumina a todos los hombres para que puedan tener finalmente vida." (4)

Metodología, postura general y algunas consideraciones interpretativas

Cuando en este blog escribimos sobre un tema citaremos los autores leídos para que el lector pueda saber donde buscar mayor información al respecto. Evidentemente utilizar las propias palabras para explicar las ideas de otros tiene el riesgo de cambiar el sentido a lo que el autor original dijo. (5).  Es un riesgo que corre cualquier expositor. Por eso citamos el origen de las enseñanzas que exponemos, para que cada quien pueda verificar y juzgar por sí mismo si el sentido de las ideas es él mismo o es otro. Esto nos lleva al problema de la interpretación.

El problema de la interpretación

La experiencia nos muestra que leyendo exactamente el mismo texto, dos personas -o una multitud de ellas- entiendan cosas diferentes, en el peor de los casos a veces hasta incompatibles y contradictorias. Este es parte del inescapable fenómeno de la interpretación o hermenéutica. El filósofo francés Paul Ricoeur describió el problema como la "apropiación del texto" es decir la re-elaboración de un texto por parte del lector, quien no tiene más remedio que aplicar el significado de texto mediante el "filtro" de su mente y experiencia de vida. Esto quiere decir que cualquier texto una vez emitido, (incluyendo el que lees ahora) sufre un des-arraigamiento de la intención del autor. El objetivo pues de un buen lector (o un buen hermenéuta) será recuperar y restaurar el significado originario. (6). Todos las personas que leemos, por el simple hecho de hacerlo, nos convertimos en interpretes o hermenéutas. Es pues también tarea de cualquier lector informarse, cultivarse y estudiar para poder dar a los textos que lee, un sentido que sea fiel a lo que él emisor quiso decir.

Postura general

Por más informado y educado que esté un lector, sí tiene la voluntad de encontrar errores seguro aunque no los encuentre los inventará. Algunos fariseos interpretaban inequívocamente las acciones de Jesús como demoniacas. No eran hombres ignorantes, tenían la voluntad de encontrar malevolencia en el Cristo. Nuestra postura general al estudiar e interpretar a cualquier autor es hacerlo con benevolencia. Tal vez algunas personas cuando leen un autor lo hacen -consciente o inconscientemente- exclusivamente con la intención de encontrar errores o "lanzarle piedras". Esto no lo hacemos nosotros. Y tal vez sea imposible lograr la objetividad, pero sí intentamos tener una postura menos beligerante, menos rígida y más indulgente en el sentido de que damos por sentado que el que habla o actúa lo hace con buena voluntad.  Sin renunciar a la búsqueda de la verdad, al menos no tenemos de buenas a primeras la intención de encontrar errores, sino más bien de intentar encontrar las cosas buenas que el autor o la persona transmiten.

  1. Etienne Gilson, el amor a la sabiduría, discurso en Harvard.
  2. Carta Encíclica Fides et Ratio
  3. Carta Encíclica Veritatis Splendor
  4. Beyond East and West, John C.H. Wu
  5. Cfr. Etienne Gilson, el amor a la sabiduría, discurso en Harvard.
  6. Paul Ricoeur - Wikipedia