La Palabra de Dios dice: "pedid y se os dará, buscad y hallaréis" pero aunque pidamos con fé y seamos obedientes a Dios, debemos considerar dos cosas.

La primera es que no siempre sabemos que es lo mejor para nosotros, y la segunda es que no conocemos el futuro. De manera que aunque lo que pedimos a Dios puede parecernos no solo justo en este momento, sino hasta necesario, esa misma cosa podría no ayudarnos el día de mañana de la mejor manera en nuestro camino hacia la patria celestial. Y Dios que conoce que es lo mejor para nosotros y también ve el futuro, prevee esto y en ocasiones nos protege no satisfaciendo una oración para ahorrarnos una pena mayor el día de mañana.

Aunque Dios no nos conceda algo en humilde, confiada y perseverante oración, debemos confiar siempre en Él. Debemos contentarnos y confiar en Dios en todo momento de la vida, por difícil que parezca. Para muchos, llegará el día, o la eternidad, en que se dirá: "gracias Dios mío por no haber escuchado mi estupidez".

CFR. MV 172.7