El arrepentimiento y el perdón de Dios

El arrepentimiento renueva. El arrepentimiento purifica. El arrepentimiento sublima. Aunque ni siquiera nuestros seres más queridos pudieran perdonárnos, Dios puede. Porque la bondad de Dios no es comparable a la bondad humana y la misericordia de Dios es infinitamente más grande que la miseria humana.

Honrate a ti mismo teniendo una vida honesta, digna de honor a tu alma. Justificate ante Dios no volviendo a pecar contra tu alma. Hazte un nombre nuevo ante Dios. Eso es lo que tiene valor. ¿Eres vicio? Se honestidad, sé sacrificio, se el mártir de tu arrepentimiento. Bien supiste martirizar tu corazón para hacer gozar la carne, sabe ahora martitizar la carne para darle a tu corazón una eterna paz.

MV 123.5

El arrepentimiento y el perdón de Dios
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