A la atracción que el demonio hace se le llama tentación. Y a la atracción o estímulo que Dios hace para que nos acerquemos a Él ¿como podemos llamarte? La palabra tentación segun la RAE significa: estímulo que induce el deseo de algo. -¡de algo, no del mal!- Así pues, según la RAE ese algo puede ser malo, o puede ser bueno. Pero no solo la RAE sino también numerosos estudiosos de la Biblia saben que el significado etimológico de tentación también es el de una "prueba" y también las pruebas pueden venir de Dios. Ya vemos como Dios probó a Abraham. Por eso cuando decimos que Dios tienta, estamos diciendo que Dios prueba. Evidentemente Dios sólo nos prueba a hacer el bien.

Tentación: Instigación o estímulo que induce el deseo de algo.

Real Academia Española

Vamos a decir pues que hay dos tipos de tentaciones (pruebas): la que proviene del demonio (y es permitida por Dios), -que es a la que usualmente todos nos referimos cuando utilizamos la palabra tentación-, y la tentación o prueba que viene enteramente de Dios, que quiere llevar al hombre hacia mayores alturas en el camino del bien. Porque no todas las pruebas necesariamente significan una disyuntiva entre pecar y no pecar. Dios puede probarnos a un mayor amor, y fallar a esa prueba -aunque fuera muy desconsolador- no necesariamente significa caer en pecado. Dios NUNCA puede probar al hombre proponiendo el mal porque precisamente ese es el trabajo de Satanás, ya lo dice bien Santiago en su carta, que ninguno cuando sea tentado diga que es Dios quien le está tentando. Santiago en esa afirmación se está refiriendo a la acepción o significado común de la palabra tentación que es la que todos conocemos: una instigación de parte de Satanás o de la carne para hacer el mal.

"Ninguno, cuando sea tentado, diga: "Es Dios quien me tienta"; porque Dios ni es tentado al mal ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que le atrae y le seduce.

Santiago, 1:13-14

Es evidente que Dios nunca quiere atraer al hombre hacia el mal -como ya dijimos ese es el trabajo de Satanás- y argumentar o entender lo contrario sería una completa estupidez. Pero si estó es una tontería, ¿entonces para que tomarnos la molestia de argumentar que Dios puede probarnos hacia el Bien?

¿Pero entonces para qué tanto embrollo? ¿cual es la finalidad de querer explicar que Dios tienta hacia el bien?

Queremos introducir al tema de la tentación (o de la prueba) hacia el bien porque se habla mucho de la instigación sin descanzo que constantemente hace Satanás a los hombres. Siempre estamos escuchando que Satanás nos tienta por todas partes. Pero poco se considera y poco se recuerda que Dios también está constantemente estimulandonos y llamándonos hacia Él, es decir que está el Señor tentandonos a hacer el bien, ¡Todos los días!

Y lo verdaderamente importante -el Quid de todo el asunto- no es detenerse en la palabra "tentar"- ya dimos muchas explicaciones de porque si puede utilizarse esa palabra para expresar atracción hacia el bien, pero si lo deseas olvida la palabra y simplemente reflexiona que es importantísimo considerar que Dios también nos estimula constantemente a hacer el bien sobre todo a hacer su Voluntad porque de ello se deduce lo siguiente:

Que ningún hombre en su juicio particular delante de Él podrá argumentar justamente, que se dejó llevar por el pecado dada la constante instigación de Satanás sobre el, ya que también Dios podría simplemente responderle que también Él mismo le estuvo estimulando y seduciendo constantemente a evitar el mal y hacer el bien. "...¿Y por qué entonces solo te dejaste convencer por el Demonio para hacer el mal si Yo también te estuve seduciendo constantemente para hacer Mi Voluntad?.."

Hemos introducido la palabra seducción. ¿Pero es que Dios también seduce? te aconsejamos que cuando leas a alguién interpretes las ideas y palabras de la mejor manera posible que el texto lo permita. Y la mejor manera posible de entender que Dios seduce es sencillamente recordar lo que revela el profeta Jeremías en la Biblia:

Me sedujiste, Señor, y yo me deje seducir. Fuiste más fuerte que yo, y me venciste.

Jr 20, 7

Así pues es verdad que Satanás está como león rugiendo buscando a quien devorar, y por ello debemos estar constantemente vigilantes para no caer. Pero no es menos verdad que Dios está también constántemente estimulándonos a hacer el bien y hacer Su Voluntad. El hombre, -que tiene libre albedrío- debe seguir solo las incitaciones de Dios -y no las de Satanás-. Cuando escuchamos las incitaciones de Dios y decidimos hacernos Su esclavo, haciendo constantemente Su Voluntad, lo que al final obtenemos es nuestra libertad. Y cuando queriendo ser libres de todo y de todos, hacemos caso de las tentaciones del demonio y de nuestra propia carne para hacer lo que nos venga en gana, nos volvemos esclavos de nuestras pasiones y de Satanás.

Cfr. MV 174.8