Dios está cerca de nosotros, pero siempre permanece un misterio.

El misterio de Dios se nos revela para nuestra comprensión pero nunca le comprendemos exahustivamente. Si así lo fuera no sería Dios.

Reflexionar sobre Dios, e incluso intentar estudiarlo, no es como aprender matemáticas o geografía, aprender sobre Dios es entrar en un camino de misterio. Es el mayor misterio. Dios no puede ser aprehendido (capturado) por la mente humana. Si así lo fuera no sería Dios.

Y cuando andamos en los caminos de Dios buscándole -nos dice el Obispo Kalistos Ware- no avanzamos de una simple ignorancia a un conocimiento. Sino que nos movemos desde una luz de conocimiento parcial a un mayor conocimiento tan profundo que solo puede ser descrito como una "obscuridad del desconocimiento". Nos acercamos a Dios -para que nos suceda como Socrates- es decir para que nos damos cuenta que poco sabemos. Por eso la tarea del cristianismo -nos recurda Kalistos Ware- no es dar respuestas a todas las preguntas sino hacernos concientes del gratuito, enorme y misterioso amor de Dios por los hombres.

Cfr. Obispo ortodoxo Kalystos Ware - The Orthodox Way - loc 95-172

Dios está cerca de nosotros, pero siempre permanece un misterio.
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